martes, 25 de octubre de 2005
7. INTERPELACIÓN TEOLÓGICA

Hasta ahora, América Latina importaba no tan solo tecnología,
productos del Primer mundo, sino también teología. E1 pensamiento y
la reflexión teológica no era propia; se recibía de Alemania, Francia,
España, Estados Unidos... América Latina también era una colonia
teológicamente.

Pero ha sucedido algo nuevo. De este Continente, pobre y
cristiano, comienza a surgir una nueva reflexión propia, lo que se
denomina Teología de la Liberación.

No es una teología que trate de violencia, guerrillas, revolución,
sino que trata de lo que trata toda teología: Dios, Cristo. E1 Espíritu,
la iglesia, los sacramentos, la espiritualidad, la gracia y el pecado, la
salvación, la escatología.

La diferencia está en que lo hace desde otros presupuestos
diferentes del clásico y del moderno.

Es una teología hecha desde abajo, desde los pobres, desde el
Tercer mundo. No intenta dirigirse a los hombres ilustrados,
seculares, lo que se denomina la Primera Ilustración, sino que se hace
desde los pobres, piensa en el Tercer mundo, desde los hombres
reducidos a una condición inhumana, desde lo que llamamos la
Segunda Ilustración. Busca liberar, no sólo a la razón sino también a
los pueblos. No pretende hacer una teoría universal, abstracta y
ahistórica, sino responder a los problemas concretos de unos pueblos
que viven en situación de dependencia, de esclavitud. No pretende
únicamente hacer teorías, sino cambiar la realidad. No es una
teología exclusivamente de laboratorio, quiere que salga a la calle,
que llegue al pueblo.

De hecho, esta teología ha salido ya por las calles, las plazas, en la
televisión, en la prensa. E1 documento de Santa Fe -preparado por
los asesores de Reagan- la ataca; Rockefeller la considera peligrosa,
sectores eclesiales la tienen como sospechosa y juguete del
marxismo; las sectas quieren ser la respuesta religiosa a la teología
de la Liberación, en América Latina. De Roma salen documentos con
reservas. Teólogos como Boff, han sido censurados... Y viceversa.
Fidel Castro, se interesa por ella; sectores que nunca se habían
interesado por la iglesia comienzan a mirarla con respeto. Es una
teología conflictiva porque no es neutral, toma partido por los
pobres.

La novedad de esta teología no proviene de los temas que trata,
que son los de siempre, sino del método, de la forma de reflexión. Su
método es el de ver/juzgar/actuar, partir de la realidad, juzgarla a la
luz de la Palabra de Dios, ver qué compromiso supone.

Pongamos un ejemplo: Hemos visto la situación de pobreza de
América Latina, el hambre, la mortandad infantil, el analfabetismo...
Hemos visto la discriminación cultural que padecen muchos sectores
de América Latina, lo que ha sido la colonización, la evangelización
primera, etc...

Esta situación no puede ser casual; tiene causas que las ciencias
sociales estudian. A la luz de la Palabra de Dios hay que decir que
esto Dios no lo quiere, que es pecado, que es contrario al plan de
Dios, ya que Dios es el Dios de la vida, no de la muerte.

Cuando se lee el Antiguo Testamento desde esta perspectiva, se
descubre que en el Éxodo, en una situación de esclavitud y de
opresión, Dios se puso al lado de los israelitas, en contra del Faraón,
y los liberó. Es la Pascua, un hecho a la vez espiritual y político,
teológico y económico.

Los profetas de Israel aparecen como los que continúan
recordando el plan de Dios, la alianza, en contra de los poderosos
(monarquía) que se habían convertido en los nuevos faraones.

El Nuevo Testamento presenta a un Jesús libertador, que quiere
salvar toda la persona, que anuncia el Reino como cercano, que hace
milagros, cura, perdona, da de comer, como signos de que el Reino
de Dios ya ha llegado. Se pone al lado de los pobres, viene a dar la
vida, empezando por aquellas personas que la tienen amenazada.

Esta acción de Jesús es conflictiva, y le llevará a enfrentarse tanto
al poder religioso judío como al imperio romano. El Dios de la vida
entra en lucha contra los dioses de la muerte y muere en cruz, Víctima
de ellos.

La Resurrección de Jesús es el triunfo de Dios de la vida, es un
signo de esperanza para todos los crucificados de este mundo. Dios
continua escuchando el clamor de los pobres, como en Egipto, y
libera al Jesús de la muerte y le resucita, comenzando la Utopía del
mundo nuevo, la tierra nueva, la nueva humanidad.

La Iglesia, si quiere seguir el camino de Jesús, tiene que ser
liberadora, estar al lado de los pobres, luchar por la justicia, por el
Reino; transformar la historia, anticipar, aunque sea parcialmente, la
escatología final; ser la iglesia de todos, pero especialmente de los
pobres.

- El Espíritu se distingue en la iglesia como Espíritu de novedad, de
justicia, como el que hace avanzar la historia hacia el Reino de Dios,
Espiritualidad ni es huir del mundo, ni encerrarse en la vida interior; es
responder a la voz del Espíritu que clama por los pobres, escucharle,
llevar adelante la historia, construir un mundo más justo y humano.

Todo esto lleva al compromiso. ¿Qué hacer para cambiar nuestra
historia?

No puede extrañar que esta teología sea conflictiva, porque no es
puramente teórica y académica, sino que quiere unir la fe con la vida,
quiere trabajar para cambiar el mundo.

Toda teología nace de una espiritualidad (en el Antiguo
Testamento, en el Nuevo Testamento, en el tiempo de los Padres de
la Iglesia, en el tiempo de la vida monástica, de los mendicantes, de la
reforma...). También ahora, de una nueva praxis cristiana y eclesial
(CEBs) surge una nueva teología, teología conflictiva, incluso
martirial, como la iglesia de la cual nace.

Esta teología tiene una dimensión más académica (ved la colección
Teología y Liberación, o Cristianismo y Sociedad), una dimensión más
pastoral (escritos bíblicos de Mesters) y una dimensión más popular
(hojas, cantos, poemas, dibujos...).

Evidentemente, como toda teología, puede tener sus peligros
(reduccionismo, uso inadecuado de las ciencias sociales y del
marxismo, pérdida del sentido eclesial y universal...). Pero todo esto
se tiene cada día más en cuenta y no puede decirse que los grandes
defensores de esta teología caigan fácilmente en estos obstáculos.

La historia de esta teología va unida al Concilio Vaticano II y más
concretamente a Medellín y Puebla. Se va extendiendo a otros países
del Tercer mundo y a los sectores oprimidos de los países ricos del
Primer mundo. Actualmente forma parte de la teología católica
universal, de la historia de la teología del s. XX.

Puede ser una interpelación para toda la iglesia, para la teología
del Primer mundo, para todas las iglesias. Se puede decir que,
después del Concilio Vaticano II, la teología europea ha perdido
fuerza, vigor, originalidad, que la antorcha del Concilio ha pasado a
América Latina, al Tercer mundo.

Podemos preguntarnos de qué espiritualidad nace la teología
europea, quién es su interlocutor, de dónde le viene la fuerza, cuál es
su mística, cuál su horizonte. Se puede decir con razón que sus
interlocutores son otros, que no son los pobres, que es el hombre
moderno y postmoderno, etc... Pero lo que no podemos ignorar es
que la mayor parte de la humanidad pasa hambre y muere antes de
tiempo y que toda reflexión que ponga entre paréntesis el hambre y el
clamor se hace, como mínimo, sospechosa. Se puede preguntar si la
falta de fuerza de la teología del Primer mundo no podría nacer de
una situación estructural falsa, pecaminosa, de un poder no
compartido y mal ganado. La teología del Primer mundo tendría que
ser profética y critica. El rico Epulón no puede hacer teología mientras
Lázaro siga en la puerta, pidiendo limosna, mientras los perros lamen
sus llagas.

La teología del Primer mundo se pregunta cómo hacer teología
después de Auschwitz, pero lo que no acaba de comprender es que
Auschwitz continua hoy: el Tercer mundo es un inmenso campo de
concentración donde la gente muere lentamente, violentamente, antes
de tiempo. La pregunta no es cómo hacer teología después de
Auschwitz, sino cómo hacer teología en un mundo donde la mayor
parte vive en el Tercer mundo, vive todavía en Auschwitz.
Publicado por tabor @ 23:59  | Reflexiones doctrinales.
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