jueves, 27 de octubre de 2005
Hemos analizado cómo la injusticia es la principal causa de la pobreza en España y en el mundo, por lo que la caridad cristiana exige a la Iglesia comprometerse en la lucha por la justicia, colaborando a la reforma o el cambio de las estructuras injustas de la sociedad. Sin embargo, siempre será indispensable el ejercicio de la caridad cristiana en forma de asistencia inmediata a los necesitados, con el fin de paliar o remediar su situación, que no admite espera, sino que necesita urgentemente del buen samaritano que se le acerque, le vende las heridas y le lleve a la posada.

80. El Vaticano II afirma que la Iglesia "sin dejar de gozarse con las iniciativas de los demás, reivindica para sí las obras de caridad como deber y derecho propio que no puede enajenar. Por lo cual, la misericordia para con los necesitados y enfermos y las llamadas obras de caridad y de ayuda mutua para aliviar todas las necesidades humanas son consideradas por la Iglesia con singular honor". "Aprecien mucho, por consiguiente, los seglares y ayuden en la medida de sus posibilidades a las obras de caridad y a las organizaciones asistenciales, privadas o públicas, incluso las internacionales, con las que se hace llegar a todos los hombres y a todos los pueblos necesitados un eficaz auxilio, cooperando en esto con todos los hombres de buena voluntad"79. La Iglesia hace obras de caridad como deber y derecho propios
81. Que las obras de caridad no solamente no excluyen sino que presuponen la lucha por la justicia, lo afirma también el mismo Concilio, como toda la doctrina del Magisterio: "Para que este ejercicio de la caridad sea verdaderamente irreprochable y aparezca como tal, es necesario (...) cumplir antes que nada las exigencias de la justicia, para no dar como ayuda de caridad lo que ya se debe por razón de justicia"80. Y en la Gaudium et spes insiste en que el Concilio "pretende hacer un ardiente llamamiento a los cristianos para que con el auxilio de Cristo, autor de la paz, cooperen con todos los hombres a cimentar la paz en la justicia y el amor"81. La caridad exige la justicia
82. ¿Qué está haciendo, de hecho, la Iglesia en favor de los pobres y de los oprimidos? ¿Vamos a ser tan pesimistas que olvidemos lo mucho y bueno que ha hecho en este campo durante veinte siglos? ¿O tan optimistas que pensemos que es ahora, con esta generación, cuando la Iglesia comienza de cero a ejercer este mandato del Señor? O, en otro sentido, ¿seremos tan triunfalistas que nos conformemos sentándonos tranquilamente en los laureles de lo ya realizado, pensando que hemos hecho todo lo que podíamos hacer? La actuación de la Iglesia en el mundo de la pobreza
Evidentemente, ni una cosa ni la otra. Tratando de evitar los tres escollos indicados, queremos hacer ahora un análisis lo más breve posible sobre la actuación de la Iglesia en el mundo de la pobreza y de la marginación, de la injusticia y de la opresión. Dejando aparte el balance de la historia, ahora nos referimos exclusivamente a la situación presente.
Publicado por Desconocido @ 22:56  | Reflexiones doctrinales.
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios