lunes, 31 de octubre de 2005
Introduccion
El exilio constituyo una de las experiencias más profundas para el pueblo hebreo. A su luz los creyentes tuvieron que reformular su fe: el pueblo que ha puesto su origen en el acto salvador de Dios, que los libro de la esclavitud de Egipto, debe enfrentar desde esa fe la experiencia de la derrota, de la humillación y de una nueva esclavitud. Esta crisis teológica ha dejado una huella cultural indeleble en la fe y, por lo tanto, en la literatura del pueblo israelita.

Jeremías vivió esta experiencia en sus comienzos, cuando todavía no se había asentado la esperanza de las formulas que más tarde acuñaron Ezequiel o el discípulo de Isaías los mensajes creyentes, cuyo rastro reconocemos en los textos proféticos citados, indican que muchos habían sucumbido en su fe; por ello, era necesario alimentar la esperanza. Pues bien, en este momento inicial conviene situar a Jeremías si queremos hacer justicia a su mensaje. Todo mensaje profético guarda relación con la historia; el de Jeremías es incomprensible fuera de ella. La tradición, que ha atribuido a Jeremías la composición de las lamentaciones ha contribuido a distorsionar la imagen de este profeta. Es necesario, por lo tanto, resumir brevemente los hechos más fundamentales de la historia universal y de Judá, para entroncar en sus líneas el mensaje de Jeremías.

Situación internacional
La situación internacional se caracteriza por el cambio de potencia dominadora: el imperio asirio sede el paso al nuevo imperio babilónico. Todo cambio de estas proporciones produce convulsiones ideológicas, políticas y culturales, que influyen en la vida de los contemporáneos. El diferente criterio sobre el poderío o decadencia del imperio de turno ya dividía los habitantes del pequeño reino de Judá.

Asiria
Senaquerib, conocido en el ámbito bíblico por el intento de conquistar Jerusalén, murió el 681 a.C., asesinado por sus hijos. Le sucedió a Asaradón (681 – 669 a.C.), que conquisto Egipto y se preocupo por dominar esa región. Murió al intentar sofocar un elevamiento egipcio. Asurbanipal (669 – 627 a.C.), enfrascado en guerras continuas, logro mantener la situación del imperio. El año 652 a.C., su hermano Shamash-Shum-Ukin se sublevó en Babilonia. Por el norte los Medos comenzaron a hacerse notar. En Siria y Palestina crecía el descontento. Quizás el mismo Manases colaboró en alguna rebelión ya que en las escrituras dice que fue llevado detenido a Babilonia, aunque pronto le permitieron regresar. Ocupado en tantas guerras, el rey Assur tuvo que desistir de luchar contra Egipto, en donde Psammético I fundo la dinastía XXVI (663 a.C.). Desde el año 630 a.C. su dominio desde Egipto fue simplemente nominal. A su muerte, un hijo suyo (Sinsariskun) a quien había dejado al frente de Babilonia se dio al trono al caldeo Nabopolasar y marcho contra un hermano suyo que reinaba en la capital. Sinsariskun se hizo con el poder y reino hasta el 612 a.C.; a el le tocó conocer la caída de Assur (614 a.C.) y la destrucción de Ninive (612 a.C.) por Medos y Caldeos. Tras él, Asurubalit (612 – 609 a.C.), se refugio en Jarán, siendo el ultimo rey de los Asirios.

Babilonia
A pesar de anteriores intento independentistas podemos considerar a Nabopolasar (626 – 605 a.C.) como fundador del imperio
babilónico. Logro expulsar a los asirios (Sinsariskun), y se alió a los Medos. El año décimo de su reinado (616 a.C.) ataco el corazón de Asiria, pero los egipcios vinieron en ayuda de sus antiguos señores y tuvo que desistir. Junto a los Medos destruyo Assur el año 614 a.C. y Ninive el 612 a.C. tras solo tres meses de asedio. En todo este periodo los asirios contaron con la ayuda de Egipto. De hecho el Faraón Necao II, hijo de Psammético, vino en su ayuda el 609 a.C. y lo intento al menos otra vez el 605 a.C.. Este año, por enfermedad, Nabopolasar dejo el mando del ejercito caldeo a su hijo Nabucodonosor, que en Carquemis infringió una severa derrota a los aliados. Desde este momento Babilonia fue la única potencia política y militar de la región. Nabucodonosor no pudo perseguir entonces a los derrotados, porque tuvo que regresar inmediatamente a Babilonia a causa de la muerte de su padre; pero el año 604 a.C. ya estaba de nuevo en la llanura filistea y el año 603 a.C. convoco a todos los reyes de Siria para que le rindieran vasallaje. Era rey de Judá Joaquín. Nabucodonosor es el rey que tuvo mayor influencia en el reino de Judá y quien causo la destrucción de Jerusalén.

Historia de Judá
La historia del reino de Judá fluctuó entre el sometimiento o la independencia respecto a la potencia dominante. Todo dependía de la presión mayor o menor que pudieran ejercer Asiria o Babilonia en este ángulo de su imperio. El juicio bíblico sobre los reyes de Judá suele calificar negativamente a quienes más se sometieron (o tuvieron que someterse); solo los reyes que aprovecharon algunas coyunturas políticas favorables para reformas religiosas y administrativas son alabados.

El largo reinado de manases (698 – 643 a.C.), que gobernó durante 55 años en Jerusalén y coincido con una fuerte presión de los asirios, es uno de los que merecen peores juicios. Políticamente se mantuvo sometido a Asiria: pagó tributo, permitió y practico la religión dominante, de modo que, por esto casi desapareció la religión judía. Le sucedió su hijo Amón (643- 641 a.C.) que siguió la política de su padre, hasta que ciudadanos de tendencia anti-Asiria le asesinaron. Pero o eran pocos o eran muy débiles porque la población mato a los asesinos y pusieron en el trono a su hijo Josías (641 – 609 a.C.).

Este rey llena, personalmente o en sus hijos, el periodo hasta la caída de Jerusalén. De sus primeros años sabemos muy poco, quizás porque era muy joven. El año 18 de su reinado (622 a.C.) encontró el "rollo de la ley", que fue el motor de ciertas reformas culturales. También reconquisto el territorio del norte, hasta lograr restablecer casi integras las fronteras de David. La euforia en Judá era grande. Según la tecnología deuteronómica, la promesa de Dios estaba condicionada al buen comportamiento del hombre. Por lo mismo si todo iba bien, era porque el rey era bueno y el señor estaba con el. En resumen, la admiración que Joasís provocaba entre la gente era muy grande. Un día (año 609 a.C.) intento cortar el paso de unos cuantos pelotones egipcios, guiados por el faraón Necao II, que venían en ayuda de los asirios, refugiados en Jarán. Lo intento en la estratégica fortaleza Mejiddo, pero murió en la batalla. Este hecho provoco en el pueblo una especie de crisis colectiva de fe: o Dios había abandonado a su buen servidor o la reforma que había emprendido no era buena. De hecho el movimiento de reforma se freno de modo definitivo.

Quienes tenían el poder no nombraron rey a su hijo Elyaqin, sino que prefirieron a otro hermano de este, Joacaz (609 a.C.), tal vez por asegurar mejor la línea política mantenida por su padre. Reino tres meses, mientras el faraón anduvo por Siria y Mesopotamia; al volver, le llamó a Ribla, en Siria, y de allí lo llevo a Egipto como rehén. En su lugar, puso en el trono a su hermano mayor con el nombre de Joaquín. En tres meses Judá conoció a tres reyes y solo disfrutó de 20 años de relativa libertad.

Joaquín (609 - 597 a.C.) tuvo que estar sometido varios años al faraón, pagándole un fuerte tributo. La situación contribuyó a hacer de Joaquín un rey frío y despótico, que mereció una cordial antipatía por parte de Jeremías. Le toco vivir la consagración del dominio babilónico en la batalla de Carquemis (605 a.C.). Joaquín ofreció vasallaje a Nabucodonosor en Ribla (603 a.C.). El año 601 a.C. Nabucodonosor sufrió una derrota en Egipto y Joaquín aprovecho la ocasión para revelarse. O Nabucodonosor no le concedió mayor importancia o se entretuvo en otras luchas, por que no apareció hasta diciembre de 598 a.C.. En ese momento murió Joaquín probablemente asesinado por los partidarios de someterse al poder caldeo. No tenia muchos amigos. En caso de que su hijo Yoyaquín, con solo tres meses en el trono, se rindió ante Nabucodonosor y este, tras cambiarle el nombre por Jeconías, se lo llevo a Babilonia, poniéndolo en el trono de Jerusalén a un hijo de Josías, Mattanías, con el nombre de Sedesías. Así tuvo lugar la primera deportación en la que los personajes más notables de Jerusalén acompañaron al rey al destierro. Entre ellos había, probablemente, una conocida familia de la clase sacerdotal que tenia un niño llamado Ezequiel. El que regresaran estos deportados a Babilonia constituía una de las fuentes de esperanza para lo que todavía quedaban en Jerusalén.

Sedecías (597 – 586 a.C.) era hijo de Josías. Fue el ultimo rey de la dinastía de David. Jeremías le trato con cierta benevolencia. Era de carácter débil y fue objeto de presiones por parte de los bandos de la época: de quienes promulgaban la sumisión o la resistencia frente a Babilonia. El año 594 a.C. tuvo lugar en Jerusalén una reunión internacional para organizar la resistencia, pero la ayuda de Egipto era débil, lo que oscurecía el futuro. Sedecías se vio obligado a enviar una embajada a Babilonia para asegurar su lealtad. Jeremías aprovecho la ocasión para enviar una carta a los desterrados. El año 589 a.C., Egipto decide intervenir en así. Sedecías no supo que hacer y consulto a Jeremías repetidas veces, quien le desaconsejo siempre la rebelión. Sedecías no pudo resistir las presiones de la corte y se rebeló. El 5 de enero del 587 a.C. vinieron los caldeos y sitiaron Jerusalén. La noticia de que los egipcios venían en ayuda hizo que se levantara brevemente el cerco y se aliviara la ciudad. Pero el 19 de julio de 586 a.C. los caldeos abrieron brecha en la ciudad. Sedecías escapo, pero lo capturaron junto a Jericó. Lo llevaron a Ribla y allí lo segaron, tras hacerle ver la ejecución de sus hijos. Tal vez fue deportado, pero se desconoce el lugar y el tiempo de su muerte. Un mes más tarde el general Nebuzardán destruyo el templo y el palacio y puso de gobernador a Godo lías.

Con Godolías empieza el epilogo de la historia del reino. Como gobernador puso su sede en Mispá, lugar en donde había sido elegido Saúl. No pertenecía a la dinastía de David, quizás por ello, lo asesino Ismael con la ayuda de los amonitas. Ismael se llevo algunos cautivos hacia el territorio de Amón, entre los que figuraban el profeta Jeremías y su secretario Baruc. Juan, un cabecilla de la región, les dio alcance y los prisioneros se pasaron a su bando, camino de Egipto. así, la historia del reino de Judá narrada en el libro de Jeremías concluye allí donde había comenzado, en Egipto.

En esta época conviene no olvidar un dato histórico que completa el ciclo de deportaciones: el año 582 a.C., Nabucodonosor decide una tercera deportación a Babilonia de 745 judíos, completando así el numero de 4600 exiliados en Babilonia.
Publicado por tabor @ 11:40  | Voz de los profetas A.T.
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios