martes, 08 de noviembre de 2005
Es en sociedades aburguesadas y de un nivel económico medio-alto como la nuestra valenciana , cuando mejor se ve la miseria de mucha gente. Muchos gastamos por que la sociedad así lo manda, y otros viven de nuestras migajas.
La parroquia donde soy Párroco, es un lugar privilegiado para detectar esto.
Por una parte teniendo visitas de marginados sociales (mendigos, emigrantes...), y al mismo tiempo escuchando los comentarios de la gente autóctona, supuestamente en un nivel económico superior.
Muchos dicen que no deberían haber emigrantes ni mendigos, prostitutas, que molestan a las gentes de bien.. Pero ¿por qué existe la marginalidad?. ¿Por qué el progreso y el bienestar económico de unos a lo largo de la historia y ahora también, es a costa de la miseria de otros?
Muchos emigrantes ¿que ganan con venir a Europa?, dejar su tierra para que donde vayan les den las migajas de las sobras de las sobras (ropa que ya no queremos y algunos alimentos de excedentes de la Comunidad Económica europea, dados en contagotas y con una burocracia increíble y que conocemos algunas personas, metidas en estos menesteres sociales).
¿Por qué no se plantean las autoridades competentes mundiales el hecho de desarrollar los propios países y que nadie tenga que dejar su propia tierra, sus raíces, para engendrar grupos marginales en otros países?. En realidad esto no ocurre, porque los mismos organismos que crean riqueza en unos países, crean o por lo menos colaboran (con acción u omisión) a la miseria de otros.
Hay dos realidades en el mundo de hoy que no es posible desoír ni ignorar y que requieren una respuesta urgente y responsable: la realidad sangrante de los pobres, los millones de seres humanos a los que falta el agua, la sanidad, el alimento, la educación, el trabajo digno, la libertad y la paz; y la realidad sangrante de la Tierra, a la que hemos agredido de forma sistemática hasta romper el equilibrio y favorecer el aumento de desastres naturales en distintas zonas del planeta.
Hambre y pobreza constituyen dos caras de la injusticia estructural que forma el círculo vicioso que envuelve la vida de millones de personas en los países subdesarrollados. Es necesario reflexionar sobre estos dos problemas, pero sobre todo es imprescindible pasar de las medidas paliativas a la aplicación de políticas estructurales que vayan a la raíz del hambre y de la pobreza y a las consecuencias de la mismas, como es el caso de la emigración tal como se está desarrollando, en nuestra sociedad española y europea en general.
Ante la presente situación y la peor que parece que se aproxima, me hago las siguientes reflexiones:
1.- Como cristianos , es claro que tenemos que apelar a la conciencia y nos basamos en la Biblia como clara base de respeto al extranjero y sus derechos "Amarás al extranjero, porque extranjero fuiste en Egipto (...). Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor, y no engañéis ni robéis al extranjero:" (Deuteronomio 10.19 y Jeremías 22,3).
Es insuficiente una postura caritativa hacia el inmigrante, - aunque a veces es la única que encuentran, en casi todas las Cáritas parroquiales de la Ciudad de Valencia - ; la actitud y postura tiene que ser solidaria contra la explotación y negación de sus derechos, que no sólo depende de quienes explotan en situaciones cotidianas, sino que la propia situación de emigrantes, les obliga a transigir con situaciones injustas, a veces peligrosamente degradantes para su condición humana.
2.- Como sociedades civilizadas y defensoras de los derechos humanos, es evidente la necesidad de reconocer la dignidad del ser humano que emigra hasta nuestros países y regiones y esto no sólo en comunicados y declaraciones, sino día a día Los Servicios Sociales de la Conselleria de Bienestar Social y del Ayuntamiento, debieran ser modélicos y efectivos en evitar cualquier situación de marginación. Para ello la burocracia debiera ser mínima, con resultados efectivos y no una forma camuflada y permisiva – a veces- de creación de marginación social, como está ocurriendo actualmente, en muchos casos.
Parte importante de la solución de este problema, es el trato humano ante todo; y para ello es necesario dotar a las oficinas de inmigración y servicios sociales no sólo de personal adecuado en cantidad , calidad, sino con medios económicos adecuados a las necesidades detectadas, para que los trámites se resuelvan de manera rápida y efectiva, evitando esperas y frustraciones innecesarias.
Creo urgente, que los medios económicos invertidos en Servicios Sociales y asistencia efectiva a los emigrantes, sean abundantes y prioritarios en los Presupuestos de los Organismos autonómicos y municipales. Esto aparte de ser una exigencia ética, evitaría otros males sociales, que a su vez engendran otro tipo de gastos.
Los políticos, debieran ser claros en sus posturas de a quien benefician sus decisiones, planes, proyectos y leyes y no utilizar las situaciones de miseria para obtener votos en tiempo de elecciones. Y los votantes debiéramos ser claros, en exigirlo a nuestros votados.
Los medios de comunicación deberían de ofrecer una imagen positiva del inmigrante, como ser humano que llega hasta nuestras fronteras y no como un problema y causa de problemas; porque el autentico problema y causa de problemas son los sistemas económicos que crean injusticias sociales y que muchos apoyamos, porque nos dan un cierto nivel de prosperidad. Ofrecer apoyo al emigrante no es sólo defender las más elementales leyes humanitarias, sino reconocer que su aportación cubre una necesidad en la construcción social de nuestro país y de la humanidad en general.
3.- Hay que expresar y exigir como sociedad el más decidido apoyo a que las leyes que regulen la inmigración, no sean sólo policiales, sino que sean leyes que favorezcan la integración y no la marginación, máxime cuando se insiste hasta la saciedad de que España - como otros países europeos - necesitan inmigrantes para mantener la estructura de trabajo y equilibrar el envejecimiento de nuestros países, cuyo índice de natalidad, precisamente por mantener niveles altos de consumismo, es bajo.
4.- En especial es lamentable las condiciones indignas o infrahumanas en que viven inmigrantes que ya están aportando su trabajo y esfuerzo a nuestra sociedad, aunque sea ilegalmente, porque sino ¿de qué van a comer?. Hay que dar gracias, que trabajan a pesar de las trabas burocráticas, porque sino aumentaría aún más la marginación social.
5 .- Toda la sociedad debiéramos ser plenamente conscientes de que tenemos una responsabilidad en la vida diaria, cada cual en la medida de nuestras posibilidades, de facilitar la acogida humana, legal, laboral y social de los inmigrantes con quienes nos toca convivir.
Es verdad , que todas estas reflexiones, quedan bien, pero si sólo sirven para eso, poca mejora personal y social vamos a conseguir para nuestra convivencia diaria, que en definitiva es lo que debe importarnos.
Y aquí no se trata de cuestiones estéticas, poéticas, de edificios suntuosos, se trata de la vida personal, única e irrepetible de seres humanos, que están en situaciones, que nadie quisiera para él, ni para sus seres más cercanos.
A veces parece que nuestras sociedades occidentales repitan la historia antigua de grandes y suntuosos edificios; bienestar y lujo para un grupo y junto a ellos mantener situaciones de miseria.
No creo que sea ético decir : "siempre existirán pobres y ricos" porque a continuación pensaremos "desgraciado el que es pobre". y el pobre consciente de su desgracia y desprecio social, hará lo que sea para salir de su miseria, como comprobamos cada día.
Los gritos son para ser escuchados y nos llaman a la austeridad voluntaria, al consumo responsable y a la solidaridad con los más desfavorecidos. El hambre y sus secuelas (la emigración), esto es, que los pueblos no tengan asegurada la "soberanía alimentaria", a través del control sobre la producción y consumo de sus propios alimentos, no se soluciona con conciencias conmovidas, pero es imprescindible que nos dejemos conmover la conciencia para empezar a dar pasos hacia el bien común.

Rafael Pla Calatayud.. Párroco de Nuestra Señora de Montserrat de Valencia. Profesor del CEED de la Comunidad Valenciana
Publicado por tabor @ 1:35  | Nuestra sociedad
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