"El cristiano que vive en este mundo nuevo no puede desinteresarse de él abandonándolo a su suerte. En el momento de la creación Dios habló así a los hombres: "¡Someted la tierra!" (Gen 1,28). El mandato del Señor conserva hoy –quizá hoy más que nunca– toda su firmeza y actualidad. El mundo es de Dios. Y sobre este mundo fue levantado el Hijo de Dios como señal de redención (Jn 12,32); desde entonces pesa sobre el cristiano la tarea de configurar, con el don y la fortaleza del Espíri [...]
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