ABC SOCIEDAD
EDICIÓN IMPRESA - Sociedad Domingo, 11 de diciembre de 2005
Las reglas del comercio internacional comprometen el futuro de millones de pobres
Naciones Unidas advierte que la protección de la naturaleza puede erradicar la pobreza. Cuatro de cada diez empleos están vinculados a los ecosistemas
R. B.
MADRID. Hoy se habla de pobreza absoluta, relativa, del número de personas que en el mundo subsisten con menos de un dólar diario, o con poco más. No faltan informes, ni análisis, ni cifras y, sin embargo, nada
de ello puede dar nunca la dimensión exacta de su realidad, puede que ni tan siquiera sugerirla. La próxima cita para hablar de pobreza e intentar llevar su erradicación más allá de una mera declaración de intenciones será este martes. En Hong Kong, 148 ministros de los países de la Organización Mundial del Comercio (OMC) se reunirán para derribar -si hay suerte- las barreras que obstaculizan el comercio internacional y que, por regla general, perjudican siempre a los países en vías de desarrollo. La vida de millones de personas pobres en el mundo podría mejorar de forma drástica si se cambian las actuales reglas que rigen este negocio.
Para que ello sea posible, mandatarios de todo el mundo deberán acordar «modalidades» sobre cómo liberalizar el comercio de bienes agrícolas e industriales, y además se debe producir un significativo avance en liberalización de servicios y en la promoción del desarrollo sostenible. Lo demás será abonar en terreno baldío.
Última oportunidad
A la reunión, que pondrá el colofón a toda una serie de negociaciones, los países llegan divididos en asuntos clave como agricultura, aranceles industriales y propiedad intelectual. Una negociación que continúa sin dar frutos desde que empezara hace cuatro años en la capital de Qatar y que lleva el nombre de «Ronda del Desarrollo de Doha», porque pretende que los beneficios de la liberalización del comercio mundial vayan a parar, sobre todo, a los países en desarrollo.
Las sombras de la reunión están en las diferencias entre los países en desarrollo, que reclaman una mayor apertura de los mercados agrícolas de los países ricos, y las grandes potencias, que piden ampliar el acceso a los mercados de bienes y servicios con el objetivo de que sus empresas tengan mayor acceso a los mercados del Sur.
La cita en la capital asiática será la última oportunidad del año para incidir en la adopción de compromisos políticos a favor de la erradicación de la pobreza y por el desarrollo sostenible.
Un desarrollo que, en muchos lugares del mundo, se encuentra estrechamente relacionado con la protección de la naturaleza. Así lo señala el reciente informe de Naciones Unidas sobre recursos mundiales titulado «La riqueza del pobre; manejo de los ecosistemas para combatir la pobreza». No en vano, el texto destaca que el 44 por ciento del empleo de la población mundial está vinculado de manera directa con el trabajo en los ecosistemas (agricultura, pesca y selvicultura). El presidente del Instituto de Recursos Mundiales es claro en este sentido: «Este informe trata la cruda realidad de los pobres, tres cuartas partes de ellos viven en áreas rurales, su medio ambiente es lo único de lo que pueden depender. Los recursos medioambientales son esenciales si vamos a tener alguna esperanza de cubrir nuestras metas de reducción de pobreza».
Ingresos ambientales
Los ingresos económicos «ambientales» son vitales para una gran parte de la población que vive en zonas rurales deprimidas. Valga como ejemplo el hecho de que alrededor de 1.600 millones de personas dependen de los bosques para vivir. Por ello, los expertos de Naciones Unidas insisten en la importancia de aprovechar los recursos naturales locales para reducir la pobreza y avanzar hacia una mayor igualdad social.
El problema reside en que el sustento de los habitantes rurales suele estar en conflicto con industrias extractivas, como la pesca a gran escala, la maderera o la minería, cuya titularidad ostentan empresas de países desarrollados. Por todo ello, organizaciones de todo el mundo señalan que si se pretende frenar esta lacra las reglas tienen que cambiar.