Los pobres de la tierra levantan hoy su voz
Y en el dolor y llanto se oye la voz de Dios.
si es verdad que somos iguales ante él.
Porque nos engañamos, llamando al Pobre "hermano",
Si hoy le condenamos al hambre y a la sed.
creó países ricos y pobres a la vez,
así se ha construido un mundo de injusticia,
y hoy los Pobres llevan la misma cruz que ayer.
Ant. La bondad y el amor del Señor duran por siempre
Jesús el liberador,
hombre libre y liberado.
Aquel que no tuvo miedo
de enfrentar al más pintado.
Aquel que dio hasta la vida
y, por haberla entregado,
un camino verdadero
con su vida a señalado.
Sólo puede liberar
quien todo se ha despojado,
quien en las manos del Padre
solamente se ha confiado.
Quien no vive de ataduras,
quien del yugo se ha librado.
Ese es el hombre libre,
ése el hombre liberado:
Jesús, el liberador,
a él, "Señor" lo llamamos.
Fuente de la libertad
arroyo donde abrevamos
ejemplo para imitar
los que seguimos sus pasos.
Jesús, el que nos enseña:
la libertad y el amor
no son para hacer discursos,
Libertad, paz y justicia
no pueden ser separados
yo no puedo ser más libre
si a uno de mis hermanos
en la vida de acá abajo
le tocó el papel de esclavo.
Mi libertad no es ajena
de lo que pasa a mi lado.
Nadie puede liberar
si no ha experimentado
el silencioso camino
de librarse de lo malo
o egoísta que carcome
las ganas de ser solidario.
En libertad se circula
por calles de doble mano
mi libertad y la del otro
son moneda de ambos lados.
Yo no puedo ser más libre
si doy vuelta y al costado
la miseria y la pobreza
continúan sus estragos.
son para practicarlos.
Mi libertad se construye
con la dignidad de mi hermano.
La libertad no es neutral
sino camino obligado
por construir hoy un mundo
más solidario y humano.
La libertad es desafío
y entrega para lograrlo.
Señor, yo quiero ser libre,
por eso soy más hermano.
Para la libertad vivo y sueño;
para la libertad lucho y canto;
para la libertad: mi vida
y mi compromiso diario. Libertad, Justicia y Paz
la utopía del cristiano.
"El Señor dijo: He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Y he bajado a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra y llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel. El clamor de los israelitas a llegado a mi, y he visto cómo los tiranizan los egipcios. Y ahora, anda, que te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas." (Ex 3, 7-10)