viernes, 22 de mayo de 2009

"El Señor dijo: He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Y he bajado a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra y llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel. El clamor de los israelitas a llegado a mi, y he visto cómo los tiranizan los egipcios. Y ahora, anda, que te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas." (Ex 3, 7-10)

 Ant. Aquí me tienes, Señor yo quiero amarte, amando al Pobre y a aquel que sufre más. Tuyo es mi pan y el agua de mi fuente, ven a mi casa y amor encontrarás.


Ayúdanos a cambiar, Señor,
nuestra mirada mundana, egoísta,
poco comprometida,
temerosa, acomodada.
Ayúdanos a cambiar
para mirar las cosas, el mundo,
la vida, con tu mirada
y desde tus ojos.

Quítanos las anteojeras
que vamos construyendo
a lo largo de los años,
que nos aíslan del dolor
y del sufrimiento
de los que caminan al lado.
Sacude nuestro corazón
para que aprendamos a ver
con los ojos llenos de Evangelio
y Esperanza de Reino.

 Corre ya el velo de nuestros ojos
para que, viendo, podamos
con-movernos por los otros
y movernos desde lo profundo
de cada uno
para acudir a dar una mano
(y la otra, y la vida toda...)
a los que están caídos
al costado del camino,
a los que esta sociedad ciega
ha tirado a un costado
porque no cuentan
o no interesan
a las leyes del mercado.

Ayúdanos Señor
a ver
y a cambiar...
a verte
y a optar...
a utilizar
esos lentes maravillosos
que nos dejaste
para mirar el mundo, la realidad,
la vida:
La mirada del Evangelio,
para ver
con tus ojos de Dios.

 


Publicado por Desconocido @ 10:24  | Catequesis
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