En la Biblia encontramos personajes que sin haber dejado escrito algún libro como lo hicieron los profetas mayores y menores, están considerados en la palabra de Dios como profetas. De ellos, me limitaré en este estudio a nombrarlos en orden alfabético y a consignar entre paréntesis la cita bíblica que pone en evidencia su condición de profeta. En la Biblia he podido encontrar los siguientes: Aarón (Éxodo 7: 1), Abraham (Génesis 20: 1 - 7), Agabo (Hechos 21: 10), Ahías (1º de los Reyes 11: 29), Azarías (2º de Crónicas 15: 8), Elías (1º de los Reyes 18: 36), Eldad (Números 11: 26), Eliseo (1º de los Reyes 19: 16), Enoc (Judas 14), Gad (1º de Samuel 22: 5), Iddo (2º de Crónicas 13: 22), Jehú (1º de los Reyes 16: 7), Juan el Bautista (Lucas 7: 26), Medad (Números 11: 26), Micaías (1º de los Reyes 22: 8), Moisés (Deuteronomio 34: 10), Natán (2º de Samuel 7: 2), Obed (2º de Crónicas 28: 9), Samuel (1º de Samuel 3: 20), Semaías (2º de Crónicas 12: 5), Urías (Jeremías 26: 20), Zacarías, padre de Juan el Bautista (Lucas 1: 67).
También encontramos en la Biblia, el caso de mujeres que al haber recibido de Dios el don de profecía, son nombradas como profetisas. Es el caso de María, hermana de Aarón (Éxodo 15: 20); Débora (Jueces 4: 4); Hulda (2º de los Reyes 22: 14); y las cuatro hijas de Felipe (Hechos 21: 8, 9). Con esto Dios nos enseña que la función de profetizar no es de exclusividad del varón. También las mujeres pueden recibir el don de profecía.