Dios nos habla de la existencia de falsos profetas. Veamos al respecto algunos versículos:
Mateo 7: 15. : "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces".
Mateo 24: 11. : "Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;".
1ª de Juan 4: 1. : "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo".
Dios nos da a conocer en los versículos anteriormente transcritos que los falsos profetas existen y si existen los falsos, deben existir también los verdaderos.
Falsos profetas son aquellos que no han sido constituidos por Dios de acuerdo a efesios 4: 11. Falsos profetas son los que el hombre constituye. Son aquellos "hermanitos" que la iglesia en donde se congregan los designa para que actúen como tales. Estos "hermanitos" mal llamados profetas no hacen otra cosa que pasar por adivinos y sabemos que Dios rechaza la adivinación. Estos falsos profetas no son de Dios.
Lo que Dios ha creído necesario que sepamos para la salvación del alma está escrito en la Biblia. Dios no puede haber olvidado algo, precisamente por ser Dios. Por lo tanto, ya no son necesarios más conocimientos para la salvación. Qué objeto tendría entonces la existencia de estos "profetas". Para que nos digan que el dólar va a subir, como es el caso que anoté anteriormente al referirme a los profetas en la actualidad. Suba o no el dólar, esto no nos va a llevar a salvación. Dios no pierde tiempo en cosas intrascendentes, sin importancia. Su preocupación es nuestra salvación. Él nos ha creado y desea que todos logremos la salvación. Él nos ha dado las reglas para esto, pero también nos da la libertad necesaria para que sin coacción alguna tomemos la decisión deseada. Le obedecemos para salvación o le desobedecemos para condenación.