jueves, 09 de diciembre de 2010

De Jerusalen a Betania. Caminos de vida cristiana.

Queremos en nuestras Asociaciones tener como referencia la realidad evangélica de BETANIA. Descansar en la casa de Betania junto a Jesús, es saborear ese momento único y privilegiado que inunda de paz en lo íntimo del corazón. Cuántas veces nos hemos planteado lo que nosotros hubiéramos hecho si nos hubiera tocado vivir en tiempo de Jesús; tenemos la seguridad que hubiésemos acudido a todos los lugares donde El descansaba. Pero no hemos caído en la cuenta que esto no es cosa del pasado sino del presente. Esto se repite hoy. Por eso queremos invitarte desde nuestras asociaciones a que nos acompañes para marchar hacia Betania. Jesús descansa allí, en Betania, con sus amigos se trata de irnos a encontrar con Él; todos estamos invitados.
Cerca de Jerusalén -a tres kilómetros- está Betania. Allí viven Lázaro, Marta y María. Tres hermanos que tienen una gran amistad con Jesús. Su casa será en aquellos meses un lugar de hospitalidad y reposo para los días que le esperan.
En el trayecto a Jerusalén Jesús pasa por Betania. La actividad de los días anteriores había sido intensa. El camino que lleva de Jericó a Betania es empinado, requiere una ascensión continua y transcurre por terreno desértico. Jesús y los suyos debieron llegar cansados. Allí fue recibido por Lázaro, Marta y María.
El aposento alto del primer capítulo de los Hechos está relacionado con Betania, «la casa de los higos», y Betania con el aposento alto. Lo que está ante nosotros es el deseo del Señor de tener al final lo que tuvo al principio ? tener en su pueblo, espiritualmente, lo que él constituyó por su propia presencia al principio. Resumiendo Betania, corresponde totalmente al pensamiento del Señor. Él quiere tener las cosas sobre la base de Betania, constituidas según Betania, y quiere tener su Iglesia universal representada localmente por ?Betania?.
Betania es famosa por tres cosas:
* En Betania está la casa de Marta, María y Lázaro, los amigos de Jesús: "Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: « Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude. » Le respondió el Señor: « Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada" (Lc 10, 38-42).

Publicado por tabor @ 11:37  | Nuestra sociedad
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