lunes, 28 de febrero de 2011

JESÚS ANTE EL DINERO
"NADIE PUEDE SERVIR A DOS SEÑORES"


Identificar la actitud personal de Jesús frente al dinero y las riquezas no es empresa fácil; y no sólo porque sus opiniones al respecto nos han llegado "recubiertas por la tradición de la primitiva Iglesia o, respectivamente, de los evangelistas" 1, sino porque -y ello es más decisivo- su propio comportamiento no fue del todo unívoco: el evangelizador de los pobres (Lc 4,16-21; Mt 11,2-6) pudo ser acusado de comilón y bebedor (Lc 7,34; Mt 11,19); quien un día bendijera la pobreza y maldijera la riqueza (Lc 6,20.24) no encontró reparos en ser agasajado hasta el dispendio en otra ocasión (Mc 14,1-6; Mt 26,6-ll); haber afirmado la extrema dificultad que el rico tiene para entrar en el reino (Lc 18,24; cf Mc 10,23-25) no le impidió acercarse a uno, Zaqueo, para ofrecerle salvación (Lc 19, 1-10).

Y es precisamente en este contexto, el de una actuación pública a 
primera vista ambigua 2, donde hay que situar y desde el que habrá 
que entender ciertas tomas de postura de Jesús que resultan aún hoy 
chocantes, cuando no simplemente inaceptables (p.e., Mc 10,17-27 
par.). Entre las afirmaciones que mejor reflejan su propia visión del 
dinero y sobre cuya autenticidad básica no cabe dudar 3, destaca su 
sentencia sobre la imposibilidad de servir a Dios y a Mammona 4 (Mc 
6,24; Lc 16,23); "esta famosa frase, con su sabor a refrán y la claridad 
de su tono que excluye todo intento de violentar o debilitar su sentido, 
cuenta entre las más importantes de todo el evangelio" 5.


Publicado por tabor @ 10:45  | Reflexiones doctrinales.
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